Lamarrón, guitarra eléctrica Esquivias, modelo Dominguita.

Ahora quisiera sólo decir simplemente que estoy conforme y a gusto. A gusto y conforme con este diseño nuevo, Dominguita. Sí, complacido y satisfecho.

Remotamente inspirado, evoluciona de otro de mis diseños, el Haba. Se me ocurrió idear uno con naturalidad entre los límites de su figura con el espacio ocupado. Lo sé. Suena raro. Pero esa era la aspiración y la inspiración de este modelo nuevo. Este nuevo modelo, suave y adaptable, disfruta un cuerpo de líneas orgánicas, funcionales y naturales que te complementan en equilibrio.

Su mástil encolado de pao ferro es muy, pero que muy delgado, lo más delgado que he tallado hasta el momento. Resulta fácil en su agarre. Es cómodo, pero no al instante porque tienes una sensación distinta a todos los mástiles probados hasta ese momento. Pasa pronto, al instante. Al menos a mí me ha parecido eso. Y así lo cuento.

Una cosa que a todo guitarrista encanta es el sustain de su guitarra… Con Lamarrón dispones de ese sostenimiento deseado y soñado de verdad. Las cuerdas atraviesan con permiso la caoba americana de su cuerpo.
También, hay que afirmar que las pastillas, una doble cerámica en el puente y una simple de alnico V en el mástil, sin vergüenza por no ser «de las top» cumplen a la perfección pues destilan un sonido muy elegante; transparente, definido y claro.


